
Ella caminaba por la calle, con la música a todo volumen y se divertía expulsando el vaho y viendo como se condensaba formando una nube de vapor. Mientras pensaba en su alrededor, en esas personas y cosas, eventos y obligaciones que hacian que se ahogara, que tuviera ganas de correr y de dejarlo todo, coger una mochila y caminar, hasta llegar al fin del mundo. Cosas que hacían que se pusiera a llorar sin razón, que se sintiera pequeña y torpe.
Hacía frío, ella lo nota, y se sube un poco mas la cremallera de su abrigo y entonces comienza a nevar, finos copos helados que se deslizan por su cara y llegan a sus labios con un sabor salado y refrescante. Entonces se da cuenta de que esta llorando, que desde hace unos meses solamente siente tristeza y ganas de dormir todo el dia, y no levantarse nunca.
Se sienta en un banco y se enciende un cigarro y saca una pequeña petaca y le da un largo trago mientras nota que el whisky baja por su garganta y la reconforta como nada lo hace desde hace meses.
Y se siente viva. Y comienza a correr, mas rapido que nunca, tira su abrigo y sus cosas al suelo y corre. Hacia ninguna parte.
Y entonces se siente viva, viva borracha y fatigada, pero es el momento que mas cerca esta de sentirse en el mundo.
Y entonces lo comprende, debe irse antes de causar un daño irreparable.
Recoge sus cosas mientras la gente la mira asombrada y se va. En el primer bus, sin avisar a nadie, y sin un destino determinado. A la aventura.
A comenzar a vivir. Total, si alguien realmente la quiere se encargara de buscarla.

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